por qué escuchar los clásicos

opera.jpg

En los almacenes de discos de Japón los empleados tienen que tener entrenado el oído para reconocer las melodías que entusiastas compradores tararean, aunque sólo cuando asocian la casi siempre desafortunada interpretación con el producto de la propaganda donde escucharon ese fragmento que conmovió sus corazones, logran que el paciente vendedor encuentre lo que desean llevar a sus casas y así prolongar los 30 segundos que la pantalla les ofreció.

Aquí en Colombia supongo que también sucederá, aunque hace años no piso un almacén de discos. “Usted sabe, la flautica del yogur” – y quizás con suerte el vendedor sepa de Claude Bolling. En fin, antes de irme por las nubes, estaba pensando que los pocos momentos que tiene un consumidor común -diría persona normal, pero el otro término ya nos ubica dentro de cierto contexto- de tener cierto contacto con la música clásica son los escasos instantes en que los grandes medios la incluyen: propagandas, películas. Ya lo dijo Umberto Eco en Apocalípticos e Integrados, los primeros lamentando la pérdida de la riqueza cultural bajo el contaminante virus de la comunicación masiva, los segundos celebrando la suerte de que más personas tengan un contacto, por superficial que sea, con la cultura que antes estaba reservada para las élites.

Parafraseando a Italo Calvino se abre la pregunta: ¿cuál es la música clásica? ¿Mozart, Beethoven y Bach? en la programación de las pocas emisoras de música clásica que van quedando se incluyen compositores del siglo XX, así que el término no aplica como lo haría en la historia del arte. Algunos le dicen a la música “seria” música docta o académica, para diferenciarla de otros géneros, mientras en las tiendas aún dividen las secciones poniendo en letras cursivas la palabra “clasica” e incluyendo jazz, música del mundo y otros inclasificables. ¿En qué quedamos?

Pues nada. Mi padre era melómano y crecí oyendo música clásica, entonces mi interés se centra más en el descubrimiento de nuevas sonoridades que sorprendan mi insaciable oído. Eso no me quita lo común como consumidora, claro. Entonces ayer, en los créditos finales de una película (donnie darko) que ví por tercera vez y que algún día será un clásico, sonó una música que me conmovió y resultó ser la de otra película que sí es un clásico (por quién doblan las campanas) y después de bajarla de la red y escucharla hasta el mareo sentí la urgencia de escuchar más cosas con voces, una orquesta, una estructura compleja, una composición rica, en fin, ganas de música clásica, esa “que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone”.

Advertisements

One Response to “por qué escuchar los clásicos”

  1. lizbeth Says:

    me alegra ver que no soy la unica que le gusta escuchar estructuras complejas de musica, pero al contrario que ud no se de donde he sacado tal aficion, porque mis progenitores son aficionados totales a la musica “ligera”.
    tmbien me alegra ver que el lio de las epocas con el tipo de musica lo tiene bastante gente, porque por ejemplo, ravel, es del siglo xx, sin embargo le llaman clasico… y yo me pregunto ¿y todas estas nuevas obras sinfonicas? son musica culta, clasica, docta, seria, dificil? no lo se, pero me alegra ver que aun hay cultura musical activa

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: